
En esta oportunidad hablemos de las dificultades para dormir de los niños no tan pequeñitos. De generación en generación transmitimos los hábitos, las costumbres y también las creencias que tenemos presentes a la hora de ir a la cama. Un ejemplo clásico es que si nuestra madre nos dejaba una luz encendida durante la noche, nosotras haremos lo mismo con nuestros hijos.
El irse a dormir (si la disposición de la casa lo permite) es separarse de los padres. Es un momento muy especial, mueve muchos sentimientos y despierta fantasías. En esos momentos de calma y silencio se despierta la curiosidad, ¿qué estarán haciendo papá y mamá? se puede poner de manifiesto la sexualidad. Hay niños que van al dormitorio de sus padres sigilosamente, otros juegan y se esconden y también quienes miran por el cerrojo.
Son variados los motivos que pueden producir estas conductas (sin entender que ellas signifiquen trastornos serios del sueño) pero mencionemos los más frecuentes:
- dificultades en la separación
- tener poco tiempo al día en contacto con sus padres
- los sentimientos de culpa de los padres
- problemas en la relación de pareja de los padres
- angustias y temores nocturnos
No te pierdas la segunda parte, tengo mucho más para compartir.
Imagen: dibujos













