CirugÃas plásticas (III)
Autor: Escarlata

Tercer y último post dedicado a este tema tan interesante, que implica aristas de abordaje, por cierto, múltiples y complejas a la vez. En nuestro primer post, centrábamos enfoque en los casos, tan especiales, en que tantas y tantas adolescentes hacen opción por este método con el fin de mejorar su imagen de si mismas. En el segundo, analizábamos lo que llamamos los factores que veÃamos como en “contra” de tomar una opción como esta tan tempranamente.
Para hoy, pensamos en compartir algunas reflexiones, un poco más profundas, en especial con el objetivo de invitar a pensar detenidamente y no precipitarse. Si hay que hablar con las hijas sobre este tema, seguro os serán útiles.
En el caso de las jóvenes las preocupaciones son en realidad, desde punto de vista fÃsico y emocional.
Operarse, por ejemplo, las mamas a los 16 años, no es recomendable ya que las jóvenes están en plena pubertad y los pechos no están desarrollados, pueden aparecer estrÃas o problemas de columna si son muy grandes los implantes.
Las adolescentes además podrÃan llegar a arrepentirse de los cambios. Lo importante que hay que saber y transmitirles a los más jóvenes es que los milagros no existen y hay mucho de qué cuidarse.
Una intervención estética puede llegar a ser favorable si se usa como un medio no como fin. Por ejemplo, para que una persona se sienta bien consigo misma, es una muy mala idea valerse de una cirugÃa, si se piensa que va a solucionar problemas existenciales o funcionará como una puerta al éxito, por ejemplo a nivel social.
A la hora del bisturà es fundamental tener bien sólido, y por decirlo de alguna forma, bien resuelto, el nivel de autoestima y autovaloración, ya que éstos juega un papel importantÃsimo a la hora de tomar decisiones.
Imagen: estetica.redsat.es
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http://jordim.wordpress.com/ Jordi M. Novas
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Escarlata



