
La mayoría de las mujeres hemos sufrido en algún momento ciertos síntomas característicos de la piel sensible: enrojecimiento, picazón, inflamación o descamación. Puede que sea un episodio pasajero o una afección permanente, cualquiera que sea la causa, no sólo puede causar trastornos dermatológicos sino envejecimiento prematuro de la piel y puedes ser más vulnerable a sufrir alergias.
La piel sensible es uno de los tipos de piel más frecuentes, afecta a todas las mujeres (y también a hombres) en algún momento de su vida, y en especial a las que se encuentran en la etapa premenopáusica. Primero te digo que es necesario conocer nuestro tipo de piel (sensible, seca, grasa) y además verificar cuidadosa mente que todos los productos que uses normalmente sean los adecuados para tu tipo de piel.
Si deseas saber si muchas de las molestias o problemas que padeces, corresponden a este caso, te comento que reconocerla (a la piel sensible) es bastante fácil ya que se manifiesta así:
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Picazón, descamación, granos, ardor e inflamación son algunos de los síntomas que delatan un desequilibrio en la defensa de la epidermis.
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En una piel sana, las células de defensa detectan al agente agresor y lo neutralizan sin ninguna consecuencia. Pero en la piel sensible las células defensoras reaccionan desproporcionadamente, provocando una serie de reacciones que luego se traducen en irritaciones, molestias, etc.
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La capa córnea de la piel, es la parte superficial que nos protege de agresiones externas, y ésta no contribuye a defenderla si se tiene piel sensible. Además el problema es que esta barrera está algo deteriorada, descamada, seca y es incapaz de defenderse adecuadamente.
Más síntomas y algunas sugerencias de tratamiento y alivio vienen en el próximo post.
Imagen: bioskinrevitalizer.com













