La vida es un camino de aprendizajes constantes, entre ellos en el camino que me tocó transitar hasta hace muy poco estaban en los más relevantes: el valor de la vida de mi hija y el sentimiento que genera la posibilidad de falleciera produce una inmensidad de emociones combinadas con sensaciones inexplicables. Perder para siempre a la peque me resultaba una idea devastadora, fue la primera vez en años que recurrí a la oración porque era lo único que podía hacer.La dimensión de la vida se transforma y no hay manera de describir el dolor tras la muerte de un hijo/a, a partir de lo vivido estimo que se debe pasar por muchas etapas y altibajos pero nunca se debe alejar la intensa pena que se experimenta. Con certeza no hay recetas mágicas y en ningún momento en el que se aleje esa sensación de que también ha terminado tu vida que debes continuar, ese momento se hará eterno y no debe existir modo alguno de superación … solo el tiempo hará que sientas menor presión en el alma.
La duda y en muchas ocasiones una culpa que no es certera sino un recurso de la mente para poder adaptarse la ausencia de tu hijo, sientes que vas a estallar de dolor e ira … no sabes como continuar y te invade un intenso dolor que puede atemorizarte, no temas es parte natural del proceso que estás transitando. Cada persona tendrá un tiempo de duelo particular, no hay maneras correctas o incorrectas de vivir esta experiencia y es cuando la palabra “padecer” es la más allegada, no podrás olvidar su muerte solo con ayuda/asistencia profesional podrás aprender a convivir con este estado.
El sufrimiento te lleva al hueco del silencio y la soledad, no debes permitirte esa actitud pues la destrucción es el próximo paso … es difícil pedir ayuda pero esfuérzate y hazlo, no reprimas tus ganas de llorar o expresar de la manera que puedas tu dolor, por el contrario libera y no te apresures en quitar aquello que le pertenecía a tu hijo/a … hazlo en el tiempo que puedas … este tiempo es aprender a convivir con la vida día a día. Los hermanos y la pareja son sin duda otra parte importante en el duelo, de un modo diferente … no puede protegerlos a ellos del dolor diferente que siente pero pueden acompañarse y contenerse.
Puede costarte recordar su rostro o su voz y sentirte adormecida, paralizada y hasta parecer que tu cuerpo y mente están alejados del lugar físico donde te encuentras … te hablan y no escuchas … quieres pararte y sientes que no tienes piernas … perder la voz es uno de los síntomas depresivos más frecuentes … enojarte con el mundo es una emoción tan frecuente como la de “porque a mi hijo/a y no a otro/a” y no es egoísmo sino expresa tu sufrimiento. Intenta no aislarte del mundo (te lo recomiendo) si bien es cierto que nadie sentirá la intensidad de tu dolor o la sensación de pérdida en la cual te hallas ahogada, pero comunicarte -como puedas- con los seres que te rodean es una contención necesaria.
El estilo colaborativo hará que puedas encontrar variables para seguir adelante, entender que el reto de la familia también sufren la ausencia (de modo diferente); la cooperación con amistades, familia y allegados para redescubrir la vida desde una nueva perspectiva.













