
Llegas al apartamento con ganas de quitarte la chaqueta, los calcetines, la camiseta y la ropa usada en la compañía durante la jornada y cuando lo haces piensas que dejaste alguna de tus tareas sin hacer. Te despiertas en medio de la noche, buscas un refresco y piensas en la próxima reunión donde debes presentar el proyecto, esto hace que al levantarte tu rostro luzca para gafas y nada más.
Si percibes agobio u opresión por demandas del entorno laboral, o las tareas superan las capacidades y habilidades, aquellos asuntos que debes resolver se acumulan en la compañía sobre el escritorio; provocan estrés. La incorporación masiva de personal de diferentes culturas, la integración femenina, ser un exitoso, trabajas para sustentar a tu familia entre otras variantes son presiones causantes de molestia y enfado.
Este mal afecta en lo general a personas con cargos jerárquicos entre 35/45 años, utilizando el profesionalismo como escape a otros problemas, comienzas agobiarte y enfadarte es el paso posterior. Ciertas compañías al detectar este tipo de personas, les acercan herramientas humanas para superar esta etapa y sabes que esto es majo pues realzar aquella entrega relajada, posibilitará la excelencia.
Se profesional sin exigirte en demasía, con afán de éxito y dinero como únicos objetivos, también puedes ponerte una bonita falda combinada con la blusa e irte a pasear al centro comercial de moda y disfrutar de un refresco con un sandwich de tocino mientras lees unas caricaturas de Maitena. Luego de este relax sientes que puedes volver a tus tareas sin agobio, comienza a regalarte tiempo para que te tires en tu recámara a mirar un película, haz las maletas para un viaje u otras actividades; la pasta es necesaria pero no da vida.
Imagen: Elliderusa













