El diálogo, fundamental para una sexualidad saludable

Autor: 100Blgs A pesar de los grandes cambios que existen y la ruptura de tantos mitos y tabúes, no son pocas las parejas que no hablan sobre su sexualidad. Ya sea porque consideran que la vida sexual que llevan es “normal” aún con sus altibajos o ya sea por atribuirles los momentos UserComments:0

A pesar de los grandes cambios que existen y la ruptura de tantos mitos y tabúes, no son pocas las parejas que no hablan sobre su sexualidad. Ya sea porque consideran que la vida sexual que llevan es “normal” aún con sus altibajos o ya sea por atribuirles los momentos malos a la disminución del amor por culpa de la rutina; lo cierto es que para una sexualidad saludable todas las parejas deben mantener un diálogo al respecto.

Lo que toda pareja debería pensar es que el otro tiene cosas para decir respecto a la vida sexual que llevan, porque naturalmente habrá cosas que le gusten más y otras que le gusten menos; y eso solo podrán saberlo si mantienen un diálogo abierto y sincero al respecto.

Los especialistas han establecido una serie de pautas que son fundamentales a la hora de entablar una conversación madura con tu pareja:

- Compartir:
aprender a intercambiar con nuestra pareja cuales son los deseos, temores e incluso fantasías que cada uno de nosotros tenemos.

- Informarnos: animarnos a preguntarle al otro sin temor a las respuestas que podemos obtener, y ser sinceros en nuestras propias respuestas al ser indagados por nuestra pareja.

- Pedir: es todo un desafío, sobre todo para quienes son más tímidos, pedirle al otro que haga determinadas cosas que uno desea; pero es fundamental hacerlo, de forma directa y sin que el pedido implique ninguna queja.

- Ser positivos: hablar siempre de lo que nos gusta por sobre aquellas cosas que pueden faltar o no gustarnos; las declaraciones positivas ayudarán al otro a recibir de mejor manera aquellas que no lo sean.

Y finalmente, nadie está obligado jamás a hacer algo que no desea o no le gusta. Ambos tienen derecho a negarse ante algún pedido de su pareja sin que esto sea una muestra de rechazo o desprecio.