
En otro blog de nuestra red, blogjoyeria.com, he estado escribiendo en estos días acerca de joyas de mujeres famosas, entre otras Eva Perón. Bajo esa “excusa” – por llamarla de alguna manera-, he repasado aspectos y anécdotas de la vida de muchas mujeres célebres, con historias distintas entre sí, pero con algo en común: le ganaron la batalla al olvido, ellas son ELLAS, y serán recordadas para siempre, por generaciones y generaciones. En esa línea de pensamiento, he pensado en compartir aquí algunos pensamientos dedicados a dos maestras del impresionismo.
Dos mujeres brillaron con luz propia en el impresionismo francés que alcanzó su apogeo en el último cuarto del siglo XIX.
Una era francesa, Berthe Morisot; la otra estadounidense,Mary Cassatt. Las dos fueron dignas representantes de su género y no deslucieron ante las grandes figuras de aquel movimiento- como Renoir, Monet, Pissarro y Degas- en verdad-
audaz.
Ambas contrastaron fuertemente por su personalidad; así, mientras Morisot era toda una celebridad social, Cassatt llevaba una vida mas bien recatada. Pero tenían en común la pasión por la pintura, tanto como esa audacia que las llevó a incursionar en un mundo dominado por los hombres haciendo frente al prejuicio y una eventual descalificación.
Mary comenzó sometiéndose al duro trabajo de hacer grabados a punta seca, para “pulir la calidad del dibujo”, pues el rayado de la plancha metálica le hacía ver todos los errores cometidos. Aquella labor, no fue inútil, porque gracias a ella el dibujo en sus lienzos se hizo extraordinariamente preciso y vigoroso, llegando a ser la primera mujer aguafuertista famosa.
El cuadro que vemos en la imagen es uno de los que más me gustan precisamente de Mary, aunque te confieso que me costó elegirlo, entre muchos otros por cierto muy bellos. En la segunda parte de esta serie compartiremos alguno de Berthe.
Imagen: jiaqian2.blogspot.com













