
Hace pocos días atrás, compartía la primera parte de esta propuesta, donde proponía un pequeño recorrido a la memoria de dos mujeres cuyo legado nos llega hasta el día de hoy, a través de increíbles obras de arte.
Me refería a la francesa Berthe Morisot y a la estadounidense Mary Cassatt. Acerca de ésta última compartimos algunos conceptos, mencionando que el dibujo en sus lienzos se hizo extraordinariamente preciso y vigoroso, llegando a ser la primera mujer aguafuertista famosa.
Por su parte, la encantadora y talentosa Berthe (1841-1895), se distinguía como una luminaria de la sociedad parisina y en su salón era bienvenido todo el mundillo intelectual, sus recepciones hicieron época. En pleno siglo XIX, cuando el rol de las damas en aquella sociedad, no siempre era congruente con el perfil de Berthe, puede decirse que ella consiguió un lugar y especialmente un lugar de respeto en los círculos artísticos netamente dominados por hombres.
Sus cuadros eran preferentemente óleos, y a nuestros ojos de hoy tienen un toque femenino muy fino, destacándose por una plateada delicadeza de tono, junto con cierto charme que realza el significado de simples motivos cotidianos.
Tanto la francesa como la norteamericana tuvieron la perseverancia y el entusiasmo necesarios para un camino que no era fácil. Tuvieron que superar preconceptos, tales como el hecho de haberse dedicado al mundo del arte y el colmo… ¡expresarse de esa manera siendo mujeres!.
Lo sustancial de sus obras consiste en los valores estéticos, que forman parte de un rico acervo cultural. Mi intención al compartir este tema en nuestro blog, es invitaros a dar una mirada sobre sus obras; seguramente podréis captar esa sensibilidad exquisita y disfrutar de buenas obras de arte creadas por estas dos precursoras en su época.
Imagen: aprendersociales.blogspot.com













