Desde siempre hay un debate instalado en torno a la alimentación de las embarazadas y la cuestión del aumento de peso durante este período. Si bien los especialistas recomiendan que este aumento se encuentre entre los 9 y 11 kilos, es una realidad que no puede considerarse esta una regla fija cuando hablamos de mujeres que comienzan la gestación con muy bajo peso o con un serio problema de obesidad.
Lo cierto es que para un mejor embarazo lo ideal es no aumentar más de lo debido y esto se calcula en base al índice de masa corporal de la futura mamá; cálculo que si bien lo podemos realizar nosotras mismas con una ecuación tan sencilla como la siguiente, sería mucho mejor que sea controlada y diagnosticada por un profesional en nutrición.
La forma de calcular tu IMC es: dividir tu peso por la altura elevada al cuadrado. Por ejemplo: una mujer que pesa 55 kg y mide 1,65 mt debe realizar la siguiente cuenta: altura al cuadrado = 1,65 x 1,65=2,72; para luego calcular: 55 % 2,72=20. El IMC de esa futura mamá será de 20. Ahora bien, ¿qué consideraciones hay respecto del IMC?
- Con un IMC menor de 20 la futura mamá se encuentra en la línea del bajo peso por lo que deberá aumentar durante el embarazo entre 12 y 18 kg.
- Con un IMC entre 20 y 25 la futura mamá está en un peso normal por lo que deberá aumentar entre 11 y 16 kg.
- Con un IMC entre 25 y 30 la futura mamá está con un sobrepeso por lo que deberá aumentar entre 7 y 11 kg.
- Con un IMC de más de 30 la futura mamá tiene un problema de obesidad por lo que no podrá aumentar más de 6 a 7 kg.
Para ello hay ciertas comidas que deberán evitarse estrictamente y otras que deberán incluirse sin excepción. Pero eso lo dejamos para un futuro artículo.
Imagen: moralyluces













