
Hasta hace algunos años, los doctores y especialistas consideraban las úlceras pépticas, esos dolorosos y en ocasiones sangrantes boquetes en las paredes del estómago y el duodeno, una enfermedad asociada al estilo de vida.
Su aparición se supone que se debe al estrés y el consumo excesivo de alcohol, tabaco, café, alimentos picantes y fármacos como la aspirina. Sin embargo, los científicos han descubierto que la causa más habitual de este trastorno es una bacteria llamada Helicobacter pylori.
Hace aproximadamente treinta años el patólogo Robin Warren, del Royal Perth Hospital, en Australia, aisló el microorganismo en las biopsias practicadas a unos pacientes con trastornos interintestinales. Sus colegas acogieron la noticia con cierto escepticismo, ya que aseguraban que era imposible que un microbio pudiese resistir la acción de los potentes ácidos del estómago. Así fue considerada una mera curiosidad científica.
Pero en 1981 el gastroenterólogo Barry Marshal, del centro Médico de la Universidad de Virginia (EEUU), confirmó que la Helicobacter se encontraba en el estómago del 90 por ciento de los enfermos con úlcera.
La bacteria se protege de los ácidos ocultándose bajo las mucosas que tapizan la cavidad gástrica y que resisten la acción del ácido clorhídrico.
Los científicos posteriormente han descubierto que el germen, una vez ya camuflado, provoca inflamación de las mucosas y en casos extremos, erosiona y destruye las paredes del estómago, como se dijo, lo que conduce al desarrollo de la úlcera péptica.
Inclusive hasta el día de hoy muchos desconocen la existencia de esta bacteria, que también es conocida como “Enfermedad de Marcos”. Ésta es la responsable no sólo de muchos tipos de úlcera, sino que también de algunos de gastritis, que se deben directamente a una infección por ella. Se trata del único organismo conocido que puede sobrevivir en un ambiente tan ácido como es el estómago.
Fuente: Vitadelia | Imagen: CosasdeSalud













