
Una madre plena no dirá constantemente lo que hace por sus hijos sino que vive con ellos y no a través de ellos, interactúa en sus caminos pero no interfiere en ellos.
Vive en el estadío del amor y el respeto como copilotos de vida no interfieras de manera invasiva en la libertad natural que tienen los niños; acompañarlos en la vida es poder complementar la guía + amor + respeto con el gozo de estar juntos.
Amar está muchas veces relacionado al dar sin medida, a la imposición de límites, a los constantes “no” cuando en realidad ha de ser una actitud consciente de que están vinculándose con el medio cercano manifestándose a través de la risa, llanto, gritos, travesuras, caprichos, silencios, notas etc.
Nutrir su alma es permitirle vivir su propia experiencia, con tu mirada cerca y tus palabras de ánimo: ” Como mamá creo que …. pero hazlo y descubre”, así estarás guiándolos a la madurez y a la belleza interior.
Dar a luz a un niño es diferente a ser madre, es la creación por excelencia y la naturaleza te obsequió ese don; sabiendo que al nacer comienza el enseñarle a vivir, disfrutar, reír, comprender, comer, jugar … a formarlo.
Imagen: Cgeudg













