
Los prospectivistas son modernos profetas que suelen trabajar para gobiernos y empresas multinacionales. Con el mayor rigor científico, básicamente predicen los acontecimientos que están por venir.
La prospectiva (también conocido como futurología), en palabras simples, sería la ciencia que se encarga del estudio del futuro, para poder comprenderlo y así lograr influir en el. De hecho, el Pentágono trabaja con prospectivistas de gran talla, para así hacer hincapié en el eterno anhelo de poder adivinar los acontecimientos. La previsión del futuro ya desde hace muchos ha comenzado a tener una metodología rigurosa.
A pesar de que sus inicios se remontan sólo a aplicaciones para grandes corporaciones, la prospectiva sin duda es una técnica que invade también el terreno de lo cotidiano.
¿Cómo? Es simple; su aplicación la tenemos todos los días en nuestro hogar. Por ejemplo, al principio de mes seguramente haremos un cálculo de nuestros ingresos y futuros gastos. Así llegaremos entonces a lo que los prospectivistas denominan futuro lógico. Ésto, aplicado al ejemplo de la economía familiar, se plasma en frases como: “Al 25 de este mes deberá pedir un adelanto”.
A pesar de que las predicciones no son del todo positivas siempre, esto es bueno; se supone que podemos diseñar el destino que más nos convenga y tengamos ganas. De hecho, para poder enfrentar ese porvenir no deseado, tenemos la posibilidad de planear un futuro alternativo. Por ejemplo, podremos tomar medidas de ahorro; así, daremos de baja la suscripción al diario, viajaremos en transporte público para ahorrar gasolina, suprimiremos las salidas de los fines de semana.
Imagen: FundeCom













