¿Quién no ha tenido uno de esos días en que nota que su piel está peor que nunca a causa del estrés? En esas ocasiones todas pensamos lo bien que nos vendría una tarde en un spa de lujo aliviando tensiones y devolviéndole a nuestro rostro la belleza y serenidad que ha perdido.
Pues bien, deja de soñar con sitios costosos, tú misma puedes devolverle a tu piel ese aspecto terso y distendido que estás buscando. Para eso hoy te dejamos un par de secretitos para que aprendas a brindarle a tu piel unos automasajes realmente mágicos.
Sigue las instrucciones y verás como lentamente tu circulación vuelve a funcionar de maravillas y los músculos tensionados se relajan por completo.
- Apoya entre tus cejas los 3 dedos medios de cada uno de tus manos y con una ligera presión deslízalos desde ese centro hacia las sienes.
- Una vez allí presiona con movimientos circulares varias veces y luego regresa hacia la nariz.
- Antes de repetir la secuencia haz un masaje suave con tus dedos anulares debajo de los ojos.
- El siguiente paso se realiza apoyando los pulgares debajo de la mandíbula y extendiendo el resto de los dedos, con los que recorrerás con una leve presión la parte superior de los pómulos, desde el interior hacia las sienes.
- Este masaje se repite sobre la zona media de los pómulos de igual manera.
Para mejores resultados puedes realizar los masajes con la ayuda de cremas o aceites. Verás como tu rostro recupera la frescura y lozanía que el cansancio muchas veces te quita.
Fuente e imagen: tuestética













