Víctimas que callan: niños abusados sexualmente
Autor: 100Blogs
Hace pocos días llegaba desde Austria la impactante noticia sobre el abuso de un padre hacia una hija. Este caso no es un caso aislado en el mundo sino que forma parte de una lamentable realidad que sufren niños, niñas y adolescentes a diario.
Según investigaciones internacionales, los agresores y abusadores de niños y niñas se encuentran entre los familiares más cercanos: padres, madres, abuelos, primos, etc. lo cual configura una situación difícil de detectar y de denunciar.
Sin embrago existen indicadores físicos y comportamentales para percibir y diagnosticar el abuso sexual en niños.
Entre los indicadores físicos encontramos el dolor y/o picazón en áreas genitales; hematomas en muslos, dificultad para caminar y lesiones o sangrados así como infecciones urinarias repetidas. Las enfermedades de transmisión sexual pueden ser índice de sospecha al igual que embarazos no buscados.
Entre los indicadores de comportamiento podemos mencionar que, siempre y cuando el contexto y una indagación pertinente lo establezcan, la introversión, la retracción entre niños, niñas y adolescentes y el miedo a los adultos algo pueden querer decir al respecto. También el bajo rendimiento escolar, a veces repentino y una pobre o idealizada relación con los padres o el abusador indican acoso. Conviene observar el comportamiento sexual, si es adecuado para la edad, los intentos suicidas en la historia de ese niño, la posible promiscuidad y la existencia de trastornos de la alimentación, el sueño, fufas del hogar, autoagresión y estados depresivos.
Cabe aclarar que para que se perpetre el abuso no es necesario que se realice la penetración; el tocamiento de genitales por parte del abusador al niño o la incitación a que el niño lo haga configura abuso al igual que el contacto bucogenital entre abusador y niño.
La vigilancia por los derechos de niños, niñas y adolescentes es deber de todos.




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